
El 24 de agosto se celebra en Uruguay la Noche de la Nostalgia. La gran mayoría de los boliches, discotecas, pubs y bares pasan música de los años 70, 80 y 90 y las parejas aprovechan ese día para salir a bailar, disfrutar de la música que usualmente no escuchamos y recordar viejos tiempos.
Mis recuerdos son esencialmente de los años 90. Cuando escuchaba música en el radio-grabador y grababa de la radio en cassettes procurando que los temas quedaran “enganchados”.
A mi en esa época me encantaba la música de Bon Jovi, tenía en mi cuarto un poster gigante de él, con esta foto que les publico. Fue mi gran amor platónico de la época. Ahora me digo 15 años después, como me pudo gustar esto!!!! También escuchaba Europe, The Police, Aha, Joan Jett y AC DC, entre otros.

En cuanto a actores, moría con Tom Cruise, la película Top Gun, la vi como 10 veces. También otra película que me fascinó fue Footlose y era devota a la serie Fama, lo que hubiera dado por bailar como ellos. También me encantaba la serie española Verano Azul y la serie norteamericana Beverly Hills.
Hasta al liceo teníamos que ir a la moda. Polleras que nos enrollábamos en la cintura para que quedaran mas cortas y desenrollabamos al entrar al recinto estudiantil. La camisa por lo menos de tu abuelo para que fuera grande y con el cuello lo mas chico posible, la corbatas de cuero o las tejidas. Medias de “plush” marca Pinguin con “mocasines” o los recordados “indios” con flecos.
Coleccionaba servilletas, pegotines y hojitas y moría con los dibujos de Sara Key, aún conservo su álbum y deseaba muchísimo dibujar como ella.


Prepararse para ir a bailar era una hazaña. Mas complicado para nosotras que para ellos porque hay que luchar para meter el buzo dentro de ese pantalón tan ajustado a la cintura que para prendertelo tenías que acostarte para subir el cierre!!!. Nos hacíamos “permanentes” o pasábamos toda la noche de “torniquete” que era envolverse alrededor de la cabeza todo el pelo y sujetarlo con pinzas u horquillas y ponerse un pañuelo de seda, al despertarse quedaba un poco más lacio y todo eso para que en 2 horas los rulos rebeldes volvieran a aparecer. Recuerden que esa época no existian las planchitas. Salíamos a bailar temprano, no como ahora que todo comienza después de las 3 de la mañana.
No existía el e-mail, no chateabamos, ni nos mandabamos mensajes de texto. Escribíamos cartas con dibujitos perfumadas que enviábamos por correo o llamábamos por teléfono cuando los números de la zona tenían menos dígitos. Ahora que andamos casi todos casados, separados o divorciados, con hijos y con tantas responsabilidades y preocupaciones viene bien de vez en cuando ponerse a soñar y recordar aquellas épocas. Hemos cambiado, pero por momentos está bueno liberar a ese adolescente que llevamos dentro.

